Los ácaros son junto a las pulgas, los ectoparásitos más recurrentes en los gatos. De hecho, ellos son los culpables de más de la mitad de las infecciones felinas de oído.
Son muy pequeños y a simple vista cuestan mucho de ver, pero con la ayuda del otoscopio podemos ver cómo estos diminutos bichos se mueven.
Con sus alargadas patas se fijan en la piel del canal auditivo y se alimentan de las células cutáneas y de las secreciones celulares.

